rolling stones

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Me fascinan las piedras

Cuando viajo a la costa, casi no contemplo el mar porque me emborracho con las piedras mojadas de la playa, de todos los colores posibles, horadadas, amorfas, conglomeradas, con camino… Cuando camino por el campo, casi siempre miro al suelo, observando las piedras, su contraste de color y textura. Me agacho a menudo para observarlas más de cerca, las tomo en la palma de la mano (me gusta sopesarlas y me dan que pensar). Me pregunto si alguien antes de que yo la habrá tenido en la mano, si alguien más volverá a fijarse en ella…
Me conmueve pensar que ella ya existía mucho antes de que yo naciera y seguirá existiendo mucho tiempo después de que yo me haya convertido en polvo. Me conmueve pensar en las piedras que han sido parte integrante de una vivienda, como de una masía aislada, y compartieron con sus habitantes el mismo aire, el calor del hogar, el olor a tomillo y a carne de caza. Tal vez soy una fetichista con bastante imaginación, pero esas piedras son testimonio de pequeñas historias de superación, de cuando todavía existía una relación naturalmente equilibrada con la naturaleza, y tienen sobre mí un influjo más intenso si cabe.
Colecciono piedras bonitas o insólitas, piedras del mundo y más allá. Pinto piedras y escribo sobre ellas para pasar el rato, para crear arte, para meditar.
Cualquiera en esta sociedad alienada por la tecnología, ruidosa e intoxicada, puede dejar el móvil, un momento, y sostener en la mano una piedra que llame su atención. Calentarla, palparla, sentir su energía telúrica o sencillamente observarla. ¿No es preciosa? Ella no tiene la obsolescencia programada, seguirá aquí cuando ya no estemos. Si ella pudiera transmitir un mensaje de humildad a los que vengan después,  para que procuren hacerlo mejor, sabría transmitir el valor de las cosas.
Las piedras no ofenden y nada codician.
L. F.

 

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P3. Laberinto

P3. Laberinto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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P5. Piedras con camino

P5. Piedras con camino

 

 

 

 

 

 

 

 

Colección de Piedras con Camino

   Estas piedras me recuerdan que no hay piedra que se cruce en nuestro camino que no podamos aprovechar para nuestro propio crecimiento. Que si no puedo superarla, aunque yo puedo pensar y ella no, entonces el problema no está en la piedra sino en mí.
L.F.


P6. Colección de fetiches

P6. Colección de fetiches

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

COLECCIÓN DE FETICHES
(reales e imaginarios)

1.  Angkor Wat (Camboya)
2.  Fragmento de “La Piedra Rosetta» (Museo Británico)
3.  Meteorito (poblado íbero “Cabezo de Mariola”, Alfafara)
4.  Petra (Jordania)
5.  Aigüestortes (Pirineo de Lleida)
6.  Cabo Norte (Noruega)
7.  Shangri-La (Himalaya)
8.  Cueva de La Sarsa (Bocairent)
9.  La Luna
10.  Desierto de Chott el Djerid (Túnez)
11.  Belchite (Zaragoza)
12.  Piedras de la vesícula de J.F.V.
13.  Manderley (Cornualles-Inglaterra)
14.  Piedra para hacer hechizos de invisibilidad
15. Fragmento de calzada (Campos Elíseos, París, 13 de mayo de 1968)
16.  La Atlántida
17.  Castillo de Neuschwanstein (Baviera, Alemania)
18.  El jardín más bonito del mundo (Nihon Sanmeien, Japón)
19. Castillo de al-Azraq (Gallinera)
20.  Ámbar de Gdans (Polonia)
21.  Gran Muralla (China)

Lo real tiene el mismo poder de evocación que lo imaginario.
L.F.

 

P7. Tempus fugit

P7. Tempus fugit

 

P8. Peces

P8. Peces

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

P9. Ojo

P9. Ojo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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